Algunos desafíos de la mujer en Nicaragua

crisis en nicaragua
… es por nosotros que doblan las campanas
octubre 30, 2018
En el Día Internacional de la Madre Tierra, urge un cambio cultural para la adaptación al cambio climático y el cuido del medio ambiente
abril 22, 2019

Algunos desafíos de la mujer en Nicaragua

En ocasión del 8 de marzo, Día Internacional de la mujer.

La mujer nicaragüense se ha constituido en los últimos años como un pilar fundamental en la construcción de ciudadanía, cuyas demandas se enfocan hacia cambios estructurales que respondan a fenómenos como la violencia, el acceso a los derechos sexuales y reproductivos, la tenencia de la tierra y la empleabilidad con equidad.

A nivel global, la igualdad de género es el Objetivo 5 de Desarrollo Sostenible, que permitiría a las mujeres más y mayores oportunidades de crecimiento integral. Sin embargo, en países como Nicaragua, aún no se dan los pasos concretos para acercase a ese anhelo. Todo ello pese a que instancias como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) destaca que “ha sido demostrado una y otra vez que empoderar a las mujeres y niñas tiene un efecto multiplicador y ayuda a promover el crecimiento económico y el desarrollo” en el mundo.

Uno de los desafíos diarios que se ponen en la palestra pública es la violencia de género. Según organizaciones de mujeres, en los últimos años, sin incluir el 2018, se han registrado al menos 334 femicidios y sólo en enero del 2019 ya se cuenta con cinco casos que se pueden tipificar como tal, mientras cada boletín de noticias relata eventos de dicha naturaleza.

Por ello, entre los cambios necesarios en el país, está la construcción de políticas públicas que den seguridad a la mujer de forma integral, dada la complejidad de las situaciones que se presentan.

En cuanto a derechos sexuales y reproductivos, desde el 2017, según la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Nicaragua arrastra la cifra del ser el segundo país de América Latina con el mayor índice de embarazo en adolescente, debido a que por cada 1,000 mujeres que dan a luz, 92.8 están en el rango de 15 a 19 años. Dicha afectación se da con mayor preponderancia en el campo, lo que supone que una nueva generación de mujeres se aferra al ciclo de la pobreza, dado que por lo general carecen del apoyo del padre de sus hijos o la familia, tienden a abandonar sus estudios y trabajar para sobrevivir.

Por otro lado, la participación de la mujer en la vida económica del país hoy día es más evidente. Sin embargo, tienen menos oportunidades para insertarse en el mercado laboral formal, a ello se suma que por su condición de género también le asignen menos salario.  

En el caso de las mujeres rurales, solo un 20 por ciento es propietaria de la tierra de la que dependen ellas y sus familias. Carecen de créditos oportunos y adecuados a sus niveles de ingresos.

Esto es apenas parte de las brechas que las mujeres deben enfrentar día con día, y que por lo tanto, se requieren de cambios sustantivos en políticas económicas y sociales adaptadas a las necesidades y potencialidades de las mujeres del campo y la ciudad. Lo que también implica reconocer la interculturalidad y diversidad de la mujer, como la transgeneridad, lo indígena, lo campesino, lo lésbico, entre las distintas expresiones e identidades asumidas.  

Tal situación ha sido expuesta por las mujeres en distintos espacios, lo que también evidencia una participación protagónica y liderazgo de ese 52 por ciento de la población, que también reclama espacios para ejercer sus derechos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *